Por: I.B.Q. Elizabeth Contreras Linares 

Seguramente Usted conoce o ha escuchado de la tradicional “Noche de Rábanos”, que año con año, desde 1897, se celebra en la bella Ciudad de Oaxaca, justo un día antes de la Navidad (23 de diciembre), cuyo origen fue fomentar la horticultura de la región, con un certamen presentado en el Mercado Navideño (o de “Vigilia de la Navidad”), en el cual la talla del rábano para crear figuras o escenas (primordialmente referidas a esas fechas), se ha convertido en un espectáculo que reúne a cientos de concursantes y miles de espectadores al año.

Desafortunadamente esta tradición, no ha sido lo suficientemente impactante como para lograr incrementar en nuestro país el consumo de esta planta, que junto con la col y los berros, forman parte de la familia de las crucíferas (nombre científico es Raphanus Sativus), no obstante los múltiples beneficios que tiene para la salud, que de manera enunciativa describo, para posteriormente analizarlos un poco más a detalle:

El rábano es beneficioso para tratar: la ictericia; trastornos urinarios; leucoderma; el estreñimento; trastornos respiratorios; asma; diabetes; bronquitis; pérdida de peso; trastornos de la piel; el hígado y la vesícula biliar; equilibrar el estrógeno en el embarazo; la fiebre; picaduras de insectos; deshidratación; dolor de garganta; mal olor en axilas; anemia; quemaduras leves; piedras en el hígado; cáncer; infecciones virales; etc.

Origen y Clasificación

Sin conocerse bien a bien el origen exacto de esta hortaliza, algunos Antropólogos aseguran que su uso se remonta al Antiguo Egipto y Babilonia (4 mil años A. de C.). Existe una teoría que asegura que en la gran Pirámide de Keops o Khufu, cuya construcción comenzó en el 2,570 A. de C., según relata Heródoto (Historiador y Geógrafo Griego – 484 a 425 A. de C.), existe una inscripción que explica parte del costo que tuvo su construcción y el gasto en “rábanos, cebollas y en ajos…”, que se utilizaron para dar de comer a los esclavos y trabajadores.

Mucho tiempo después (400 A. de C.), los rábanos pasarán a China y de ahí viajarán a las antiguas Grecia y Roma, para posteriormente adentrarse a toda Europa. De hecho “raphanus” (nombre científico del rábano) es un vocablo latino derivado de una palabra griega. Actualmente es en los países asiáticos (especialmente China y Corea), donde mayormente se consume el rábano.

El rábano es la raíz carnosa de la planta que tiene el mismo nombre y existiendo muchas variedades, las más comunes son: Daikon (rábano chino o japonés), que es de color blanco, de forma cilíndrica y larga, con sabor suave; Negro o de Invierno, con piel negra (de difícil digestión) y ca

rne blanca (fácil de digerir), tiene forma cilíndrica y redonda; Rabanitos, de piel roja, rosa o morada y carne blanca, que pueden tener diferentes formas (esférica, ovalada o cilíndrica) y es de menor tamaño que las otras dos. Esta última variedad es la más cultivada y consumida en nuestro país.

Caracteristicas

Existe un poco de resistencia para consumir el rábano en nuestro país, en parte debido a su fuerte sabor, gusto amargo y un poco picoso. Pero “cuidado”, son este tipo de alimentos de gusto ama

rgo, los más  adecuados para depurar el hígado, pues estimula la bilis, desintoxica el organismo y favorece la absorción de nutrientes.

Compuesto por casi un 95% de agua, apenas contiene proteínas, grasas e hidratos de carbono. Sin embargo, todas sus variedades contienen una esencia sulfurada a la que se le atribuyen propiedades “coleréticas y colagogas”; es decir, que provocan un aumento de la secreción de bilis en el hígado y un vaciamiento de la vesícula biliar. Además de ello,

 

estas sustancias tienen propiedades digestivas, antibióticas y mucolíticas (ablanda la mucosidad) sobre el aparato respiratorio.

De igual forma contiene componentes azufrados volátiles, llamados “metanetiol” cuyas propiedades inhiben las células cancerígenas. De entre todas sus vitaminas destacan la C y la B9.

En materia de minerales contiene potasio, componente necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de las células. También contiene yodo, mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides. Ésta regula el metabolismo, además de intervenir en los procesos de crecimiento.

Beneficios

No cabe duda que uno de los mayores beneficios del rábano es para combatir problemas “Hepatobiliares” (relativas al hígado y a los conductos biliares), ya que aumenta la producción de bilis por el hígado, de modo que lo descongestiona y desintoxica. Mejora el funcionamiento de la vesícula biliar, al favorecer la correcta evacuación de la bilis al duodeno. En este sentido está indicado en caso de hepatitis aguda y crónica, hígado graso, cirrosis, intoxicación hepática por fármacos o productos químicos, así como en las dispepsias biliares (vesícula perezosa). Además puede contribuir a regenerar el hígado en la hepatitis alcohólica y en caso de generación grasa producida por el alcohol u otros tóxicos.

Es muy útil en el tratamiento de la ictericia (coloración amarillenta de la piel y las partes blancas de los ojos, por exceso de bilirrubina), ya que ayuda a eliminar la bilirrubina, manteniendo su producción en un nivel estable.

Afecciones respiratorias (bronquitis y asma): además de sus funciones como mucolítico, es un excelente expectorante y anti-congestivo de las vías respiratorias, muy indicado en catarros bronquiales, bronquitis, laringitis y de modo especial en las sinusitis.

Trastornos urinarios: siendo un diurético natural, nos ayuda a aumentar la producción de orina. Su jugo cura la inflamación y una sensación ardiente durante la micción. Limpia los riñones e inhibe infecciones en los riñones y el sistema urinario. Ayuda a personas con estreñimiento crónico, colitis y diarrea.

Aparato digestivo: tiene una alta capacidad para aumentar la flora intestinal, favoreciendo la digestión de alimentos e incrementando las bacterias beneficiosas y necesarias en el tracto digestivo, siendo además capaz de neutralizar bacterias perjudiciales para la salud y cuya presencia en los intestinos es responsable de gases, podredumbres y pesadez intestinal en general

Cáncer: siendo rico en vitamina C, ácido fólico y antocianinas, se ha descubierto que ayuda en el tratamiento de varios tipos de cáncer (colon. Estómago, oral, intestinal y renal. Su aporte de grandes cantidades de folatos colabora en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis de material genético y la formación de anticuerpos del sistema inmunológico, produciendo tanto glóbulos blancos como rojos.

Siendo parte de la familia Brassica, estos vegetales crucíferos están llenos de antioxidantes. Además, los isthiocyanates encontrados en rábanos tienen un impacto importante en la vía genética de las células cancerosas. Alteran las vías tanto, de hecho, que pueden causar apoptosis, muerte celular, eliminando las células cancerosas de la reproducción.

Diabetes: debido a su bajo contenido glucémico (no afecta los niveles de azúcar), son muy recomendables para personas con diabetes, además de que ayudan a regular la absorción de azúcares en el torrente s,

Obesidad: Altos en fibra, bajos en carbohidratos digestibles y en índice glucémico, aumentan la eficiencia del metabolismo y ayudan a regular los movimientos intestinales, promoviendo además el sistema excretorio y el estreñimiento, con lo que se estimula la pérdida de peso.

Mejoramiento de la piel: fósforo, zinc y vitamina C, presentes en los rábanos, ayudan a mantener niveles adecuados y saludables de la piel. Debido a sus propiedades desinfectantes, ayudan a mejorar desórdenes como la piel seca, erupciones y grietas (el rábano crudo es utilizado como una efectiva crema tonificadora, limpiadora y humectante).

Otros beneficios: por sus propiedades antipruríticas (que alivian la comezón), es muy empleado su jugo para picaduras de mosquitos y abejas (reduce el dolor y la inflamación); por su alto contenido de agua, es muy usado para casos de deshidratación; gracias a sus compuestos de sulfuro, ayuda a equilibrar el estrógeno y la progesterona en las mujeres, favoreciendo los procesos de ovulación y fertilización; el potasio y el yodo presentes en el rábano, mejoran la transmisión y generación de impulsos nerviosos que participan en la actividad muscular y en el equilibrio que deben tener las células de agua (por dentro y por fuera); mejora el funcionamiento de la glándula tiroides; los folatos, además de estimular la producción de glóbulos rojos y blancos, colaboran en la síntesis de material genético y en la creación de anticuerpos, por lo que su consumo es recomendado para mujeres embarazadas y niños.

Contraindicaciones y Consejos

En algunas personas pueden ocasionar flatulencias y malas digestiones. Las personas con gastritis o úlceras gastroduodenales, deben limitar su consumo.

Puede ocasionar confusión en su consumo en dietas para hipotiroidismo, debido a que si bien contiene una alta cantidad de yodo, también contiene  sustancias como ácidos clorogénico, elágico, cafeíco y minerales  como  litio, que pueden interfieren en la producción de hormonas tiroideas.

Para comprar busque aquellos que tengan colores bien definidos e intensos, con la carne firme, suave y sin marcas, lo que garantiza su frescura. Prefiera rábanos chicos o medianos, ya que su consistencia es menos fibrosa. Para conservar sus cualidades por mas tiempo, se aconseja eliminar las hojas verdes, ya que estas aceleran su desecación (en estas condiciones pueden durarle hasta 7 días).

Se recomienda, una vez eliminadas las hojas, guardarlos en el refrigerador en bolsas de plástico perforadas y no lavarlos sino hasta antes de prepararlos y consumirlos (el exceso de humedad aumenta su deterioro). Para quitarles un poco el sabor amargo o picoso, se pueden mater al congelador por unos minutos antes de consumir.

Crudos, en su jugo o en conservas, no lo dude, el rábano es el mejor aliado para su hígado… y más.

 

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