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Flor de Calabaza Macho sin aroma… ni de mujer

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Hace poco más de 2 años desde esta sección hablamos de la calabaza (“a&b” No. 124; nota titulada “Calabaza Triada de la Milpa”), que es la flor hembra de la planta “Cucurbita pepo”, que es el nombre científico de la planta. Hoy hablaremos de la flor macho de esa misma planta, que curiosamente es mucho más delicada que la hembra, vive muy poco tiempo y no tiene ningún aroma: La Flor de Calabaza.

Es una flor de forma cónica con suave sabor delicado y ligeramente dulce, posee un hermoso color amarillo anaranjado brillante y es la flor comestible de la planta de la calabaza. Tiene una vida extremadamente corta y en algunas especies las flores se abren tan sólo un día, no tiene aroma y aporta sorprendentes beneficios a la salud del ser humano.

Por mencionar algunas, podemos comentar que protege contra las cataratas, estimula la formación de enzimas reparadoras y anticancerígenas, contiene flavonoides que protegen el sistema cardiovascular, fomenta la formación de glóbulos blancos, es una gran fuente de ácido fólico (necesario durante el embarazo), es muy digestiva y excelente para desintoxicar el organismo, por su gran contenido de agua y poca grasa es recomendable para incluirla en dietas.

ORIGEN / COMPOSICION
Ya decíamos cuando hablamos de la calabaza en aquella nota de hace dos años (bimestre mayo-junio 2014), que aunque algunos antropólogos: “… ubican sus primeros usos entre los hebreos y los egipcios, otros autores nos hablan de su nacionalidad netamente mexicana. Según estos últimos, la evidencia más antigua de calabazas domesticadas corresponde a Cucurbita pepo, precisamente una de las variedades más utilizadas en la actualidad, y se encontró en la cueva de Guilá Naquitz, en Oaxaca. Se trata de semillas para las que se obtuvieron fechas de entre 6,000 y 8,000 años A. de C.. En Tehuacán, Puebla, región de donde proviene buena parte de la información sobre la domesticación de plantas en Mesoamérica, se localizaron restos de calabazas correspondientes a 5,200 años A. de C.”.

La flor de calabaza al igual que cualquier otro órgano de las plantas (tallo, raíces, hojas) no reciben nombres científicos, éstos son asignados a la especie en general (Cucurbita pepo) y no a una parte de ella. La calabaza es una planta monoica, esto quiere decir que la misma planta tiene flores masculinas y femeninas. Así que el polen de la flor masculina polinizará la flor femenina y podremos obtener el fruto (calabaza). Es muy fácil distinguir los dos tipos de flores, las masculinas tienen un tallo largo y no forman fruto. Las flores femeninas forman el fruto después de ser fecundadas, si la flor no es fecundada, el fruto morirá.

En náhuatl a la calabaza se le conoce como “Ayotli”, a la flor de calabaza como “Ayoxochquilitl”. “Las flores de las calabazas llámanlas ayoxochquilitl, cómenlas cocidas; son muy amarillas, son espinosas, móndanlas para cocerlas quitándoles el hollejuelo de encima…” (Fray Bernardino de Sahagún).

SALUDABLEMENTE NUTRITIVAS
Veamos ahora la información nutricional y de salud que tiene la flor masculina de la calabaza, que poseyendo una gran cantidad de agua (casi un 90% de su contenido), poca grasa y calorías, es altamente recomendable para dietas que buscan evitar la obesidad.

El llamativo color amarillo-anaranjado brillante de la flor de calabaza, se debe a los carotenoides que contiene, que son fotoquímicos precursores de la biosíntesis, con gran poder antioxidante y que a su vez protegen al cuerpo de los efectos nocivos de los llamados radicales libres, por lo que la flor de calabaza tiene propiedades antioxidantes, ayudando a la prevención de enfermedades como el cáncer, la diabetes y enfermedades del corazón.

Debido a su rico contenido de calcio y fósforo, es recomendada en las etapas de crecimiento y en personas que padecen osteoporosis, que es una enfermedad ósea que se caracteriza por una disminución de la densidad del tejido óseo y como consecuencia una fragilidad en los huesos.

Como ya comenté, la flor de calabaza tiene un alto contenido de ácido fólico, el cual se recomienda ingerir durante el embarazo para prevenir defectos congénitos importantes en el cerebro y la columna vertebral del bebé. Es excelente para desintoxicar el organismo debido a sus propiedades laxantes y diuréticas; favorece la digestión, sobretodo en personas que padecen digestión lenta y pesada.

En Etnobotánica (disciplina que estudia el uso y aprovechamiento de las plantas en los diferentes espacios culturales y en el tiempo), el principal poder curativo que se le atribuye a esta planta es contra gusanos intestinales. Para otros padecimientos, como las quemaduras, se emplean las hojas o se hace un cataplasma con el fruto y se coloca sobre la parte afectada; para las reumas se hace una decocción del fruto y con este líquido se dan baños al doliente. Para padecimientos como ardor de vejiga y cálculos renales, se toma una infusión preparada con la pulpa del fruto (mal de orina y mal de piedra).

La flor de calabaza cruda es baja en grasas saturadas y sodio, evitando la oxidación del LDL (lipoproteínas de baja densidad) o también conocido como colesterol malo. Tienen un aporte importante de vitaminas A y C, así como de Vitamina B (B1, B2 y B3) que son fundamentales para el buen funcionamiento de la vista y como un protector contra las cataratas. Contiene también hierro, calcio, magnesio y potasio.

Estimula la formación de enzimas reparadoras y enzimas anticancerosas y ayudan a bloquear el desarrollo de células malignas, así como la degeneración muscular. Considerando además la fuerte actividad antibiótica de extracto del fruto, se pone de manifiesto la total o parcial efectividad en el empleo popular que se hace de la pulpa del fruto en casos de quemaduras, ardor de vejiga y gingivitis.

USOS Y CONSERVACION
La flor de calabaza se puede consumir tanto cruda en ensaladas o cocida en guisados, sopas, cremas, rellenas o fritas. Se recomienda comprarlas con poco tiempo de anticipación a su preparación, ya que no duran más de 24 horas en el refrigerador; se deben de lavar con agua antes de usarse y colgarlas del tallo para que se sequen bien.

Si se requiere guardarlas, se recomienda mantenerlas en el refrigerador metidas en agua con hielo hasta que se vayan a usar, pero no más de un día.

MITO: El pistilo de la flor es amargo. FALSO Y VERDADERO: No hay evidencias científicas y bibliográficas que indiquen que el pistilo de la flor de calabaza tenga un sabor amargo, hay Chefs que prefieren quitar el pistilo de la flor antes de usarla, pero realmente no se sabe el porqué de esa práctica.

MITO: La flor de calabaza fomenta la formación de glóbulos blancos. VERDADERO: Efectivamente impulsa la formación de glóbulos blancos en el organismo, interviniendo así en la defensa contra sustancias extrañas o agentes infecciosos.

MITO: La flor de calabaza ayuda a adelgazar VERDADERO: Al contener pocas calorías, una gran cantidad de agua y poca grasa puede ser un ingrediente importante dentro de una dieta para adelgazar, siempre y cuando no se consuma frita o empanizada.

Por estas y muchas razones más, el consumo de la flor de calabaza, al igual que el de otros “quelites” que crecen de manera silvestre (el quintonil, la chaya, el alache, etc.), han sido valorados por la UNAM como “una alternativa para la seguridad alimentaria de nuestro país”.

Démosle a este “macho efímero e inodoro”, un digno final en nuestras dietas y en nuestras mesas.

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